miércoles, 21 de octubre de 2009

EL ARMAGEDON SEGUN LA BIBLIA

Aunque últimamente se ha estado utilizando el término Armagedón para referirse a una conflagración nuclear a escala mundial, la Enciclopedia Hispánica lo define así: “Lugar donde se congregarán las fuerzas del bien y del mal para librar la batalla final del gran día de Dios todopoderoso”. ¿Vencerá finalmente el bien sobre el mal, o es esa batalla una simple fantasía?

La intervención de Dios en los asuntos humanos recibe el nombre de Armagedón

Resulta consolador saber que la Biblia menciona repetidas veces el fin de la iniquidad, es decir, la maldad. Por ejemplo, en el libro de los Salmos dice: “Los pecadores serán acabados de sobre la tierra; y en cuanto a los inicuos, ya no serán” (Salmo 104:35). Y en el de Proverbios añade: “Los rectos son los que residirán en la tierra, y los exentos de culpa son los que quedarán en ella. En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella” (Proverbios 2:21, 22).

La Biblia también explica con claridad que los malvados no renunciarán a su poder por las buenas; de ahí la necesidad de un acto contundente por parte de Dios que ponga fin a todo lo malo, incluidas las guerras (Salmo 2:2). Como veremos a continuación, el nombre que la Biblia da a este conflicto sin igual —Armagedón— es de particular interés.

Batallas que se libraron cerca de Meguidó

La palabra Armagedón se deriva de un término que significa “montaña de Meguidó”, y tanto la ciudad de Meguidó como la llanura que desde allí se dominaba —la llanura (o valle) de Jezreel— tienen una larga historia de batallas decisivas. En su libro The Battles of Armageddon (Las batallas de Armagedón), el historiador Eric H. Cline escribe: “A lo largo de la historia, Meguidó y el valle de Jezreel han sido la zona cero de batallas que determinaron el mismísimo curso de la civilización”.

Como indica dicho historiador, muchas de las batallas que se libraron cerca de Meguidó fueron de gran trascendencia. Los ejércitos mongoles, que invadieron gran parte de Asia en el siglo XIII, sufrieron su primera derrota en el valle de Jezreel. Durante la primera guerra mundial, las fuerzas británicas bajo el general Edmund Allenby derrotaron a los turcos en las cercanías de Meguidó. Un historiador militar dijo que la victoria de Allenby formó parte de “una de las más rápidas campañas decisivas” y constituyó “una de las batallas más decisivas de toda la historia”.

La Biblia también menciona batallas muy importantes que se pelearon cerca de Meguidó. Por ejemplo, el juez Barac conquistó a las fuerzas cananeas de Sísara en esa zona (Jueces 4:14-16; 5:19-21). Gedeón, con un pequeño ejército de 300 hombres, derrotó al enorme ejército madianita en las inmediaciones de Meguidó (Jueces 7:19-22). El rey Saúl y su hijo Jonatán murieron cerca del monte Guilboa, al este de la llanura de Jezreel, cuando las fuerzas filisteas vencieron al ejército israelita (1 Samuel 31:1-7).

El Armagedón según la Biblia

Aunque muchas de las guerras que se libraron cerca de Meguidó resultaron decisivas, ninguna logró eliminar la maldad. En ninguna de ellas se enfrentaron las fuerzas del bien y del mal en sentido absoluto. Lógicamente, esa clase de conflicto tiene que originarse de Dios, el máximo exponente del bien. Como dijo Jesús en cierta ocasión, “nadie es bueno, sino uno solo, Dios” (Lucas 18:19). Además, la Biblia dice específicamente que el Armagedón es la guerra de Dios.

El libro bíblico de Apocalipsis indica que “los reyes de toda la tierra habitada” serán reunidos “a la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso” (Revelación 16:14). Después añade que los reunirán “en el lugar que en hebreo se llama Har–Magedón”, o Armagedón (Revelación 16:16). Un poco más adelante explica que “los reyes de la tierra” y “sus ejércitos” serán “reunidos para hacer la guerra contra el [jinete] y contra su ejército” (Revelación 19:19). Este jinete es el propio Jesucristo (1 Timoteo 6:14, 15; Revelación 19:11, 12, 16).

¿A qué conclusión nos llevan estos versículos? Queda bien claro que el Armagedón es una guerra entre Dios y la humanidad desobediente. ¿Por qué librarán Jehová y su Hijo, Jesucristo, semejante guerra? En parte, porque el Armagedón va a “causar la ruina de los que están arruinando la tierra” (Revelación 11:18). Además, dará paso a un mundo de paz, “una nueva tierra que esperamos según [la] promesa [de Dios]” y en la que “la justicia habrá de morar” (2 Pedro 3:1.

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